El ejercicio físico y el desarrollo psicomotor que hay detrás de una pelota, de un balón, de un objeto que ruede, es tan importante, tan práctico y barato... que está desapareciendo.
Es triste el cartel recurrente que colgamos en las plazas de PROHIBIDO JUGAR A LA PELOTA. Y no por marchitar el descanso de los pobres vecinos, sino porque los niños y niñas necesitan correr, quemar energía, desarrollarse físicamente.
Y los nuevos tiempos nos traen aires sedentarios. Y nos quejamos de que los niños se portan mal. Y les recriminamos que están torpes y que no se mueven.
La actividad física es fundamental y el juego es básico en el desarrollo.
Una pelota, por favor.

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